La indignación ciudadana se ha materializado este sábado en una serie de movilizaciones convocadas por el Sindicato de Inquilinas en más de 50 ciudades de España. Estas protestas surgen un día después de que el Congreso de los Diputados tumbara los dos reales decretos de vivienda propuestos por el Gobierno. La capital, Madrid, ha sido el epicentro de una gran marcha que partió a mediodía desde cuatro columnas para confluir en la plaza de Cibeles, según informa 20MINUTOS.ES. Los manifestantes, algunos de los cuales llevaban una semana acampados en la Puerta del Sol y otros puntos del país, expresan su descontento ante la falta de avances legislativos en materia de vivienda.
Las demandas de los colectivos movilizados son claras y contundentes. En Madrid, las consignas incluyen la reclamación de una rebaja del 50% en los alquileres, la exigencia de contratos de arrendamiento indefinidos y la expropiación de viviendas en manos de los denominados "fondos buitre". Además, se han escuchado llamamientos a una huelga general como medida de presión adicional. Este revés parlamentario no solo ha provocado la reacción en las calles, sino que también ha tenido repercusiones en el ámbito político, llevando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a abrir un periodo de reflexión sobre la posibilidad de adelantar las elecciones generales.
Desde el plano político, la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, ha criticado la actuación del presidente Sánchez, sugiriendo que ha operado "más en clave electoral" que con una verdadera intención de resolver el problema de la vivienda. Nogueras ha defendido que la propuesta de su partido incluía medidas como la prohibición de compra de vivienda por fondos buitre, inspiradas en modelos europeos, y ha acusado al Ejecutivo de ceder ante un "chantaje ideológico". La situación actual refleja la complejidad de un problema que trasciende lo legislativo para arraigarse en la esfera social y política, reavivando formas de protesta ciudadana con precedentes históricos en la capital.