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El presidente español Pedro Sánchez y el líder chino Xi Jinping refuerzan su 'acuerdo estratégico' en Pekín, abogando por un 'orden multipolar' y posicionándose 'en el lado correcto de la historia' frente a las tensiones globales.
Pekín, 14 de abril de 2026. La capital china ha sido testigo de un movimiento geopolítico de calado, donde el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y su homólogo chino, Xi Jinping, han rubricado un "acuerdo estratégico" que redefine la órbita de España en el concierto internacional. En el imponente Gran Palacio del Pueblo, la visión compartida de un "orden multipolar más estable" se erigió como el pilar de una alianza que, en su cuarta visita en apenas tres o cuatro años, subraya la creciente importancia que Madrid otorga a su relación con la potencia asiática. La declaración conjunta de estar "en el lado correcto de la historia" no es una mera retórica; es una toma de posición contundente en un mundo que se resiste a la unipolaridad.
La retórica empleada por Xi Jinping fue inequívoca: China y España, afirmó, se encuentran "en el lado correcto de la historia", una sentencia que resuena como un rechazo frontal al "retorno a la ley de la selva" que, según Pekín, amenaza la estabilidad global. Esta afirmación se enmarca en un contexto de crecientes conflictos, con la guerra en Irán y las políticas respaldadas por la administración Trump como telón de fondo. Desde su primer encuentro en 2023, la "firmeza estratégica" en la relación chino-española ha sido una constante, aportando una estabilidad notable a los lazos entre China y Europa, incluso en medio de las turbulencias internacionales. El líder chino enfatizó la necesidad de "reforzar la comunicación, consolidar la confianza mutua y estrechar nuestra cooperación" para defender un "verdadero multilateralismo" y salvaguardar la paz y el desarrollo mundial.
Por su parte, Pedro Sánchez, tras transmitir los saludos de los Reyes de España y recordar la visita histórica de Felipe VI en noviembre de 2025, articuló una visión para Europa que busca un reequilibrio de fuerzas. El presidente español abogó por la imperiosa necesidad de "renovar el sistema multilateral" para que este represente de manera más fidedigna el mundo multipolar actual. Su llamamiento a Europa para "estrechar lazos" con China no es un mero gesto diplomático, sino una convicción estratégica: la cooperación entre ambos bloques es, a su juicio, fundamental para la estabilidad, la paz y la prosperidad global en una coyuntura internacional tan delicada. España, aseguró Sánchez, "va a estar a la altura del desafío histórico que se plantea", actuando con "valentía, claridad y predictibilidad", siempre en pro del entendimiento entre naciones.
Este acercamiento se produce en un momento de reconfiguración geopolítica sin precedentes, donde las tensiones entre las grandes potencias y los conflictos regionales amenazan la estabilidad global. La postura conjunta de España y China en favor de un orden multipolar y el rechazo a la "ley de la selva" se interpreta como un mensaje directo a las dinámicas de poder unipolar y a la escalada de conflictos. La visita de Sánchez a Pekín no solo busca fortalecer los intereses económicos y políticos de España con China, sino también posicionar a Madrid como un actor relevante en la promoción de un diálogo más amplio entre Europa y Asia, buscando soluciones a las tensiones comerciales y los desafíos medioambientales y sociales que aquejan al mundo. Es una apuesta audaz por un rol más activo en la configuración de un nuevo equilibrio global.
En esencia, la cumbre entre Sánchez y Xi Jinping ha delineado una hoja de ruta para una cooperación más profunda, con España buscando un rol más activo en la configuración de un nuevo equilibrio de poder global, y China encontrando en España un socio europeo dispuesto a fortalecer los lazos en pro de un sistema internacional más equilibrado y menos dominado por una única hegemonía. La declaración conjunta de estar "del lado correcto de la historia" resuena como un compromiso mutuo con principios de derecho internacional y multilateralismo frente a las crecientes incertidumbres, marcando un hito en la diplomacia española y europea.
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