En un tablero económico global cada vez más interconectado y sensible, la sombra de la geopolítica ha vuelto a dictar el pulso de los mercados. Lo que antaño eran conflictos lejanos, hoy resuenan con la fuerza de un terremoto en las salas de juntas más estratégicas. La última víctima de esta volatilidad es Digi, la pujante operadora de telecomunicaciones de origen rumano, que ha decidido posponer su esperada Oferta Pública de Suscripción (OPS) en la Bolsa española. Una operación valorada entre 150 y 200 millones de euros, que estaba lista para debutar, ha quedado en suspenso por la "fuerte volatilidad del mercado" y la "tormenta financiera" desatada por la escalada del conflicto en Oriente Próximo, específicamente los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán. Así lo ha revelado en exclusiva Expansión, citando fuentes del mercado, confirmando una decisión tomada 'in extremis' que subraya la primacía de la prudencia en tiempos de incertidumbre.
El Pulso Geopolítico que Detiene la Bolsa
La filial española de Digi, considerada por su CEO Serghei Bulgac como el "motor de crecimiento" del grupo, llevaba desde septiembre del año pasado preparando meticulosamente su asalto al parqué. Con un folleto que ya contaba con el visto bueno oficioso de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y órdenes de compra preliminares que los asesores calificaban de "suficientes y de buena calidad", todo parecía indicar un camino despejado. Sin embargo, la cúpula de la compañía, con su fundador Zoltán Teszári y el CEO en España, Marius Varzaru, a la cabeza, optó por la cautela. El temor a un debut decepcionante en un entorno de incertidumbre global, donde la mayoría de las salidas a Bolsa programadas a nivel mundial también han sido aplazadas, pesó más que el interés inicial de los inversores y la resistencia de índices como el Ibex 35 o Wall Street, que se mantenían cerca de máximos históricos.
La Cautela de un Gigante en Crecimiento
La decisión de aplazar la operación no fue unánime entre el vasto sindicato de bancos de inversión que asesoran a Digi, que incluye a Rothschild, Santander, Barclays y UBS como coordinadores globales, y a BNP Paribas, Citi, BBVA, CaixaBank e ING en niveles secundarios. Algunos abogaban por seguir adelante, confiados en la solidez de la demanda y la fortaleza de los mercados. No obstante, la visión predominante se inclinó por esperar. Digi España, con casi 11 millones de clientes y una proyección de inversiones anuales de entre 350 y 400 millones de euros para mantener su "endiablado ritmo de crecimiento", ha reiterado que no necesita imperiosamente esta ampliación de capital. La compañía, que aún "quema caja", dispone de capacidad interna para financiar sus ambiciosos planes, con una valoración preliminar de su filial española que ronda los 2.000 millones de euros y la expectativa de alcanzar la rentabilidad total entre 2029 y 2030, con un margen de Ebitda que se prevé supere el 20% este año.
Este aplazamiento obliga a Digi a recalibrar su estrategia, esperando a tener disponibles las cuentas del primer trimestre para considerar un nuevo intento en junio o julio. De no ser posible, la operación podría demorarse hasta septiembre, una vez auditadas las cuentas del primer semestre. La situación de Digi no es aislada; otras empresas, como TSK, que busca 150 millones de nuevo capital para su plan estratégico, también se ven afectadas. La inestabilidad geopolítica se erige, una vez más, como un factor determinante en las decisiones de financiación de las grandes corporaciones, obligándolas a navegar con extrema prudencia en un mercado global donde la estabilidad es un bien cada vez más escaso.