La farmacéutica AstraZeneca, una de las compañías con mayor visibilidad durante la pandemia por su vacuna contra el COVID-19, ha iniciado un proceso de despidos en España que afectará a parte de su plantilla, cercana a los 2.000 empleados. La empresa ha comunicado internamente este movimiento como un "expediente de despido", si bien los trabajadores ya lo identifican como un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) a la espera de conocer su alcance formal. Según informa El Confidencial, la primera reunión de la mesa de negociación con los representantes de los trabajadores está fijada para el próximo 13 de octubre.
A partir de esa fecha, se abrirá un periodo formal de negociación de treinta días, durante el cual AstraZeneca deberá detallar las causas del expediente, el número exacto de afectados y las áreas específicas sobre las que se concentrará el ajuste. La compañía ha justificado la medida afirmando que "revisamos periódicamente nuestros recursos para adaptarlos a nuestra cartera de productos en constante evolución". Fuentes cercanas al proceso descartan que la decisión responda a pérdidas en el negocio español, apuntando en cambio a una reorganización estructural. Desde el sector farmacéutico se sugiere que AstraZeneca mantiene una estructura comercial "sobredimensionada" en ciertas líneas, sumado al impacto creciente de la digitalización y la inteligencia artificial en las redes de ventas tradicionales.
La filial española de AstraZeneca ha experimentado un notable crecimiento en su plantilla, cuadruplicándola desde el inicio de la pandemia, pasando de menos de 500 empleados en 2019 a más de 1.900 en 2025. Este aumento se produjo en un contexto de negocio positivo en términos de facturación, alcanzando los 910,5 millones de euros en 2025, un 15% más que el año anterior y casi el triple que en 2019. Sin embargo, el beneficio de la compañía se redujo un 17% el año pasado, hasta los 26 millones de euros, debido al incremento de los costes, aunque esta cifra sigue siendo un 67% superior a las ganancias previas a la pandemia. Este ajuste se enmarca, por tanto, en una estrategia de optimización de recursos y adaptación a un nuevo paradigma de mercado.